Falso. La ceguera y el daño a los riñones son complicaciones de una diabetes mal controlada y prolongada. La insulina ayuda a prevenir estos daños al mantener los niveles de glucosa estables.
Falso. La insulina en sí misma no hace ganar peso. Al mejorar el control de la glucosa, el cuerpo absorbe y utiliza mejor los nutrientes, lo que puede estabilizar el peso.