Published On: 17 de marzo de 2022243 words1.2 min read

Los riñones son órganos pares cuya función principal es filtrar toda la sangre del cuerpo humano, eliminando sustancias dañinas para los tejidos. De igual forma, participan en la regulación de la presión arterial y mantienen el equilibrio electrolítico. Con el tiempo, el exceso de azúcar en sangre lleva al daño estructural y funcional de los riñones.

La nefropatía diabética es la forma como se conoce al deterioro renal generado por la hiperglucemia sostenida en los pacientes diabéticos. Estudios estiman que esta complicación es común tanto en la diabetes tipo 1 como en el tipo 2, afectando del 30 % al 40 % de los portadores de la enfermedad. Además, la misma puede evolucionar a la insuficiencia renal terminal si no es tratada a tiempo.

La hiperglucemia no controlada es responsable del daño directo al glomérulo renal, el cual es el encargado de filtrar la sangre y formar la orina. Este hecho promueve la eliminación excesiva de líquido, aumentando el volumen y la frecuencia urinaria. Además, la presencia de glucosa, proteínas y albúmina en la orina suelen ser signos típicos de esta afección.

En etapas avanzadas, los pacientes suelen requerir terapia de trasplante renal y diálisis para sustentar el organismo. Por tal motivo, es vital el control metabólico temprano y los cambios en el estilo de vida para prevenir el riesgo de desarrollar esta complicación.

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